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COLUMNA EN LA PELEA

Por Antonio Abascal

Un triunfo, apenas el tercero del semestre, ante un rival directo por acceder a los puestos de liguilla ha puesto al Puebla de la Franja en una situación más favorable para ligar una tercera participación consecutiva en la llamada “fiesta grande” del futbol mexicano. No podemos obviar que el sistema de competencia permite muchas oportunidades, que privilegia la mediocridad y que no tiene justificación deportiva para permitir que doce de dieciocho equipos puedan seguir soñando con el campeonato, pero en el caso del Puebla es justo reconocer que el técnico, Nicolás Larcamón, fue buscando las piezas para hacer funcionar a un equipo que perdió piezas importantes (en alguna etapa  de este torneo se ha extrañado más a uno de ellos y ahora se hace más grande la baja de Santiago Ormeño por la falta de contundencia camotera) y que se vio lastrado por un brote de Covid-19 en pretemporada lo que causó un retraso en la preparación y un desajuste en el nivel físico de la plantilla.

Foto: Especial

Es cierto, para llegar a este punto Larcamón ha hecho muchos experimentos pero desde hace siete partidos encontró que con Ferrareis como carrilero derecho, con Corral en el mediocampo ayudando a Salas y con Maia cargado a la izquierda tiene más opciones, incluso prescindiendo de un centro delantero natural. A partir de esos movimientos, el Puebla ha vuelto a competir en cualquier campo y tras recuperar el nivel físico también ha vuelto a presionar alto, a tratar de recuperar el balón en campo contrario, a no dejar espacios para los rivales y así ha podido desvirtuar a adversarios poderosos como Santos y Cruz Azul, así como el pasado viernes al Necaxa en Aguascalientes, aunque la falta de contundencia ha evitado triunfos ante laguneros y cementeros, así como al menos un  punto ante Pachuca (al margen del error arbitral reconocido por la propia Comisión de Arbitraje), y ante los propios Rayos el partido caminaba hacia el empate hasta la buena jugada colectiva que culminó en el gol de Guillermo Martínez.

Ante Necaxa, el Puebla se volvió encontrar con Luis Malagón, el joven arquero de los locales, quien al igual que el torneo pasado frustró a los atacantes camoteros con muy buenas atajadas a disparos de Christian Tabó, uno por abajo cruzado que sucedió en el primer lapso, y otro del propio Tabó que buscaba el ángulo superior ya en el segundo tiempo, es decir, en esas jugadas hay un mérito por parte del rival que hizo dos grandes atajadas, sin embargo, el viernes el Puebla dejó ir oportunidades muy claras en las que sus delanteros pudieron hacer más: El propio Tabó en un mano a mano no fue capaz de hacer una finta que evitara la buena salida de Malagón por lo que el guardameta desvió con el pie y más tarde en la jugada donde Malagón sacó el disparo al ángulo de Tabó, Guillermo Martínez estrelló el contrarremate en el travesaño cuando ya tenía la portería abierta, ese tipo de fallas han sido recurrentes durante el torneo y han evitado que hoy la Franja tenga más puntos; de hecho, el Puebla sólo suma 11 goles a favor y en ese rubro sólo está por arriba de los coleros de la competencia: Pumas y Gallos Blancos que han marcado siete goles, Tijuana con diez y de las Chivas (el único de este grupo en línea de calificación) con 10.

La victoria ante Necaxa se dio en un momento clave, a las puertas de la recta final, pero todavía no alcanza para llegar a los puestos que dan acceso a la liguilla, si bien ya supera al propio Necaxa y a los Bravos de Juárez, mientras que está empatado en puntos con Pachuca pero la mejor diferencia de goles hidalguense significa ingresar a esa línea de calificación, Santos tiene un punto más, el hermano Mazatlán dos, al igual que Chivas y San Luis, mientras que el campeón Cruz Azul tiene un colchón de tres unidades con respecto al Puebla; es decir del séptimo al décimo tercer lugar hay una diferencia de tres puntos, por lo que el triunfo en Aguascalientes significa meterse de lleno en la pelea por la clasificación a la liguilla faltando cuatro juegos de los cuales tres serán en casa y uno de ellos, el de mañana (porque hay jornada doble), es directo ya que se recibe al hermano Mazatlán: Ligar victorias por primera vez en el semestre significaría superar en puntos a los de Beñat San José y podría colocar a los camoteros ya en esa línea de calificación, después la Franja repetirá en casa el sábado para enfrentar al León, sexto con 19 puntos, viajará a Juárez para afrontar otro partido clave ante los Bravos de Ferreti y regresar a casa ante el Toluca, tercero de la clasificación, pero con sensaciones de ir a la baja como les sucede a los equipos de Hernán Cristante.

Hace un año cuando se dio el banderazo de salida al actual sistema de competencia en el que clasifican doce de dieciocho equipos y el Puebla de Juan Reynoso luchaba por meterse entre los invitados comparábamos la situación con un salón de clases y con el alumno que flojea durante todo el semestre parta apurarse en la parte final y tratar de pasar de panzazo; ahora aunque la situación parece similar, hay una gran diferencia: Este Puebla de Larcamón es como el alumno que ha reprobado algún parcial porque no entendió los contenidos de la asignatura (derrota ante Pumas) pero que desde ese momento buscó la manera de mejorar, pidió que algún compañero le explicara, encontró asesorías por las tardes y así fue encontrando mejores resultados en los siguientes parciales, ya veremos si a través del promedio el Puebla puede encontrar la manera de pasar la asignatura y evitar el gran fracaso que significaría no calificar con este sistema de competencia, sin olvidar que desde que se instauraron los torneos cortos, el equipo de la Franja nunca ha ligado tres apariciones en liguilla, y que si nos podemos estrictos para ello, esta versión tendría que acceder a este repechaje y después ganar ese juego para meterse entre los ocho como hicieron el de hace un año bajo la dirección de Reynoso y el que brillantemente llegó a semifinales con Nicolás Larcamón, pero hoy se debe destacar que el timonel argentino encontró una forma de competir y eso tiene al Puebla en la pelea por llegar a la liguilla extendida.

No podemos tampoco dejar pasar que en el triunfo ante Necaxa fueron las variantes las que permitieron la victoria. Larcamón inició con el once que le ha permitido regresar a la competencia y así tuvo ocasiones para irse al frente en el marcador, pero también hubo acciones peligrosas del rival, una bien repelida por Iván Rodríguez, quien volvió a cumplir ante la ausencia por los compromisos internacionales de Antony Silva, y otra salvada en la línea por Lucas Maia. En el segundo tiempo, el argentino sacrificó a George Corral para dar paso a Martínez, luego al 61 quitó a Pablo Parra (quien sigue creciendo en sus prestaciones para el equipo) para el ingreso de Daniel Álvarez y en los minutos finales (84) colocó a Diego de Buen en lugar del capitán Salas y al joven Alberto Herrera en sustitución de Maxi Araújo, en la jugada del gol participaron tres cambios ya que inicia con el buen pase filtrado de Herrera a Álvarez por la banda izquierda, “el fideo” tomó una buena decisión al ingresar al área y luego mandó la diagonal retrasada que encontró a Guillermo Martínez quien tras controlar resolvió a la media vuelta. Pueden parecer pocos minutos, pero darle continuidad a un joven canterano puede producir dividendos y en el caso de Herrera Rodríguez eso está ocurriendo. Es justo decirlo ya que el trabajo de un club se solidifica con la estructura de fuerzas básicas y en el Puebla hoy ya existen canteranos que debutan, pero no sólo eso, sino que empiezan a ser importantes y hay otros jóvenes que tocan la puerta, en lo que sí es un avance innegable que hay que reconocer.

Con el triunfo en Aguascalientes, el Puebla se puso en una situación que cualquier equipo sueña: Mantener sus opciones de liguilla, encarando tres de los últimos cuatro juegos en casa, aunque para ello deberá aprovechar las ocasiones ya que hasta el momento sólo ha ganado uno de seis juegos disputados en el Cuauhtémoc, donde ha sufrido dos derrotas y apenas ha marcado seis goles, es decir, uno por juego. Si el Puebla quiere meterse a la liguilla deberá aprovechar la localía y para ello requiere de una mayor contundencia. El rival de mañana, Mazatlán, apenas ha ganado un juego de seis que ha disputado fuera de casa con tres descalabros y apenas cuatro goles a favor, por lo que luce como la oportunidad que este estudiante llamado Puebla soñó para salvar el semestre, pero que además se ganó por seguir intentando y por buscar alternativas ante el mal inicio que tuvo, dicho de otra forma el partido clave del torneo es mañana. Es el juego que puede cambiar la perspectiva o acercar el gran fracaso.

 

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