Imperdibles

Guadalajara, la Perla Tapatía

La capital de Jalisco es historia viva

Ale Cañedo
26 enero, 2026 2:24 pm

Mi primer viaje a Guadalajara no fue en avión, sino por carretera. Igual que con Monterrey, fue parte de un viaje de estudios que hice en la universidad, allá por febrero de 1988. Recuerdo bien esas jornadas intensas de actividades empresariales, culturales, turísticas… y también de diversión, que marcaron el inicio de mi relación con esta ciudad. Desde entonces he regresado en varias ocasiones, cada una con experiencias nuevas que la confirman como uno de los destinos más vibrantes de México.

Con los años también la conocí desde el aire. En aquella época, Aerocalifornia volaba a Guadalajara con sus DC-9, aviones que marcaron toda una generación de viajeros nacionales. Tengo una anécdota grabada: en 2001, viajaba rumbo a la boda de un primo cuando el avión comenzó a hacer unos ruidos extraños. La azafata, en lugar de mostrar la calma habitual, se persignó, se sentó y se puso visiblemente nerviosa. Ese mensaje no verbal me contagió un poco de inquietud, aunque por fortuna todo salió bien. Tanto, que ese mismo día tomé el vuelo de regreso sin mayor preocupación, y disfruté de Guadalajara como en otras ocasiones.

La capital de Jalisco es historia viva. Fundada en 1542, fue escenario de momentos cruciales como la abolición de la esclavitud decretada por Hidalgo en 1810. Hoy combina tradición y modernidad: basta caminar por el Centro Histórico para admirar la Catedral, el Teatro Degollado o el Hospicio Cabañas, donde los murales de José Clemente Orozco —especialmente El Hombre de Fuego— muestran la fuerza del arte mexicano.

También es sede de una de las ferias más importantes a nivel mundial: la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que se celebra cada año y ha sido también motivo de mis viajes a esta ciudad. Un encuentro cultural que coloca a Guadalajara en el mapa global del conocimiento y la literatura.

Guadalajara es también tierra de sabores. La torta ahogada, la birria, la carne en su jugo o las dulces jericallas son parte del menú obligado. Y siempre aparece un buen tequila para acompañar la experiencia. Además, a solo unos minutos está Tlaquepaque, con su ambiente artesanal y musical, y a una hora de camino, Tequila, cuna de la bebida nacional por excelencia.

Guadalajara es, sin duda, la Perla Tapatía: tradición, modernidad, sabor, música y hospitalidad. Una ciudad que me recibió desde mis días de estudiante y que me ha dado anécdotas para recordar siempre, tanto en tierra como en aire.

Viajemos juntos.

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