La Grilla

Opinión | Encrucijada

Héctor Manuel Pérez Cuéllar

Todos estaremos de acuerdo; que los ciudadanos somos los primeros responsables, de impulsar las Reformas que requiere la Seguridad Pública del Estado y sus Municipios, las últimas encuestas han mostrado que la percepción se convierte en una realidad que nos preocupa y nos debe de ocupar.

En términos legales; en principio ya deberíamos de contar con una Política de combate a la Delincuencia, la consecuencia o efectividad de esta Política, nos situaría en una visión de Estado con resultados medibles y de crecimiento en el abatimiento de la Delincuencia.

Pensar que ahora con solo las declaraciones; del Gobernador y Presidentes Municipales, de que los malos van estar en prisión es una falacia muy grande, en esa lógica también sería prudente preguntar, que se está realizando para la Rehabilitación y Reinserción a la sociedad de las personas privadas de su libertad, que tipo de trabajos se hacen en la materia, que programas de estudios de factibilidad existen y como se cuida el actuar del Delincuente al reinsertase a la sociedad.  

Los Especialistas; estudian el fenómeno, pero no es su campo el dar respuestas definitivas sobre cuestiones de principios  y valores Democráticos, la definición en relación a la Estrategia a seguir es inminentemente Política y cuando el Gobierno tiene en su agenda otros intereses estaremos en un problema de visión. La Definición de la Política Criminal; en si conlleva convicciones, cuando dejamos la carreta delante de las bestias comprendemos la razón de la pérdida del objetivo comunitario, cohesión social, inclusión, participación social y responsabilidad Democrática.

En ese sentido; la Política Criminal, deberá tener un sello pragmático, donde las baterías del Gobierno estén en sintonía con un gran acuerdo con la oposición y por supuesto con la sociedad en su conjunto, que permita sortear de alguna manera el malestar ciudadano por la Inseguridad en la que se vive a diario, conciliando los grandes temas de la Prevención del Delito.

Nuestra Sociedad; está muy convulsionada, descreída, y sobre todo, con las esferas Gubernamentales, por tanto los  Gobernantes buscan sacar aplausos dando la razón y sumarse a la inconformidad del Ciudadano, aunque sabemos los que sabemos del tema que esto no será efectivo para disminuir el problema social que causa la Delincuencia en todas sus vertientes.

Lo cierto es; que el tratamiento de la Criminalidad, debe de asumirse con rigor la tendencia es inminente de carácter punitivo, aunque la expresión Seguridad Pública, es la función del Estado, para salvaguardar la integridad y los derechos de los ciudadanos, para efectos del trazado de una Política Criminal, debe de venir acompañada de un sinnúmero de factores que contribuyan al analices de las conductas antisociales con un tratamiento homogéneo de la Sociedad que se Gobierna.

Ubicamos pues; la Delincuencia más visible, sobre todo cuando se encuentra acompañada de violencia o cuando afecta el patrimonio de las personas, como los más destacados en los medios de comunicación y que se colocan con las trasgresiones de las personas malas; sin embargo, sabemos que existen delitos de mayor intensidad como los perpetrados por la Delincuencia de Cuello Blanco.

La sociedad suele ser sensible; ante esta problemática y ante su constante énfasis, los actores Políticos suelen hacer de ello un buen elemento para ganar votos en épocas de elecciones o próximas a realizarse, y los medios de comunicación para aumentar un rating de audiencia.

El problema es que casi siempre; los análisis y las propuestas están desfasados de la realidad y carentes de contenido con soluciones reales, expresiones como Todo el rigor de la Ley, Mano Dura contra la Delincuencia, o ese factor de proclividad a prometer bajar los índices de Delincuencia, son solo un populismo desbordante del Gobernante y que además se atreve a decir desde una Gubernatura o Presidencia Municipal, que son especialistas en la materia falacia autentica de un populismo de moda.

Una política Criminal; no solo debe de responder a la reducción de la Criminalidad, sino también a la Percepción de la Sociedad, en consecuencia las Políticas que contribuyan para apoyar una Política Criminal, deben desde luego, evitar la comisión de los delitos pero también promover en la ciudadanía la certeza de que serán cada día más lejanos los mismo y que no se percibirá como algo inminente y cotidiano.

En pasada columna; he tratado que el monopolio de la Fuerza le corresponda al Estado, sin el ejercicio de este monopolio existiría el riesgo de que nuestra Sociedad degenerara en caos, pero en contra partida, un ejercicio excesivo de este monopolio de la Fuerza puede generar un terror del Estado.

Luego entonces; es legitimar el uso de la Fuerza y orientarla en un modelo acorde a las necesidades de una Sociedad Democrática fundamentada en los valores y costumbres de nuestra sociedad. Se dice; que la imagen de la Policía refleja la imagen de una Sociedad.

El costo beneficio; de lo antes descrito para la implementación de una Política Criminal con visión del futuro, es la característica que ha determinado a las Sociedades avanzadas en materia de la Legalidad, siempre decimos pero para que implementar ello, si podemos llevarnos el tema de una forma simple y diríamos coloquialmente de pechito, no equivoquemos la visión de Estado en ello radica precisamente la forma de ver la política por un Gobernante donde se distinga de ser político o un gran Estadista.

Los cambios Generacionales; han privado del oficio político a los actuales Gobernantes, solo se concretan a tener una visión de que nos tocara en futuro inmediato, y dejan de lado a gran oportunidad de trascender como Estadistas en beneficio de la Sociedad que los eligió a través de su voto.  

“El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”.

 Tus comentarios: hepercu@hotmail.com 

 

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