La Grilla

Opinión | Pobre futbol mexicano 

Antonio Abascal

De la noche a la mañana, el futbol mexicano pasó a tener pocos inversionistas (esa era la justificación para la existencia de la multipropiedad) a un deporte donde todos quieren invertir, a tal grado, que hay nuevas plazas en la Liga Mx, la Liga de Expansión se creó con la aparición de nuevos equipos que hasta prometen socios internacionales como el Cancún con el Manchester City, y ahora se está creando una nueva liga, la de Balompié Mexicano, donde las plazas que fueron maltratadas por la Liga Mx ya tienen su lugar como es el caso de Neza y Lobos BUAP.

En el caso de la Liga Mx (que es la afiliada a la Federación Mexicana de Futbol y, por lo tanto, a la FIFA), los hechos la han vuelto a colocar en el lugar que les interesa a los dueños pero lastima a los aficionados: La de una liga mercantilista. Nos habían dicho que la suspensión del Clausura 2020 se debía a que se había privilegiado la salud de los jugadores, aficionados y todos los involucrados, además de atender a razones deportivas; pero, poco a poco, los hechos han demostrado lo contrario. La mudanza de Morelia a Mazatlán, así como los escasos movimientos del mercado revelan que lo que se buscaba era tener tiempo para hacer el movimiento del equipo del Ajusco a tierras sinaloenses y no complicarse la vida con los contratos de jugadores que finalizaban el 30 de junio, además de que presionados por las televisoras han organizado un torneo de pretemporada con ocho equipos  para jugar del 3 al 19 de julio en la Ciudad de México y Guadalajara, a pesar de los contagios que se reportaron el fin de semana pasado en uno de los equipos participantes, Cruz Azul, entre jugadores, cuerpo técnico y miembros del staff.

Mientras eso sucede en la Liga Mx, la Liga de Expansión ofreció otro ejemplo de la triste situación del futbol mexicano: Franquicias que se movieron de una sede a otra sin importar las aficiones. Atlante (al que sus directivos han matado con sus constantes cambios de sede) regresará a la Ciudad de México para jugar en el Estadio de Ciudad de los Deportes  (de donde nunca debió salir), Morelia reaparecerá con su tradicional escudo gracias a José Luis Higuera quien para continuar con sus negocios de aguacate en Michoacán se llevó la franquicia que tenía en Zacatepec con lo cual dejó a Morelos sin futbol a pesar de la inversión millonaria gubernamental de remodelar el “Coruco” Díaz (que ahora quedará como un elefante blanco) y, por si fuera poco, los Cafetaleros de Chiapas (que fueron creados en Tapachula y después se movieron a Tuxtla Gutiérrez) fueron vendidos a Cancún. De la misma forma, franquicias congeladas se recuperaron y ahora Tlaxcala tendrá futbol en esa división.

El baile de franquicias ya se hace sin ningún  pudor, es más, la propia Liga lo fomenta según lo comentó el Presidente de la U de G, Alberto Castellanos molesto porque los federativos no habían cumplido su palabra de expandir la Liga Mx a los 20 participantes. Ahora, doña Federación y su brazo llamado Liga Mx prefieren que los equipos interesados en jugar la Liga Mx paguen su lugar en lugar de buscarlo deportivamente y si compran a una franquicia de las que forman la multipropiedad, mucho mejor ya que ahora parece que FIFA ya volteó y se dio cuenta de la situación que reina en el futbol mexicano. Sin respeto a las aficiones, el futbol no puede crecer porque se atenta también a la identidad de los equipos.

Ante esta situación algunos aficionados han volteado con esperanza a la creación de la nueva Liga de Balompié, pero la realidad es que la situación todavía es poco transparente. Ya hay 12 equipos “fundadores” y otros están en fase de afiliación por lo que podría haber más de 20 equipos para la primera temporada que arrancaría en octubre. El problema es que aquí nadie ha explicado cómo se va a solventar la falta del aval de FIFA que hará que esta liga nazca sin posibilidad de representación internacional.

Por otro lado, ya con la suma de los que se están afiliando a la Liga de Balompié, con los interesados en llegar en plazas como Durango y Los Cabos, así como todos los cambios en la Liga de Expansión, el futbol mexicano muestra un auge en cuanto al interés de empresarios por participar (justo en este momento donde la economía en general está colapsada por la pandemia del coronavirus). En el mejor de los casos, los nuevos empresarios de la Liga de Balompié tienen la posibilidad de trabajar mejor, aunque aquí también hay casos de manoseo. Sucedió con el Zaragoza que se perfilaba para jugar en Puebla, luego anunció un convenio con empresarios de Tabasco y ayer desapareció de los equipos aspirantes a afiliarse.

¿Qué ofrece el futbol mexicano a los nuevos empresarios, sobre todo en estos momentos que no habrá entradas a los estadios por la pandemia y los derechos de las transmisiones de televisión no se han tratado en la Liga de Balompié? ¿Cuál será la calidad de jugadores extranjeros que lleguen a una liga sin aval de la FIFA? Entiendo que hay nombres de personalidades en el futbol mexicano que se han sumado al proyecto: Ramón Ramírez como director deportivo de Ensenada y Rodrigo “Pony” Ruiz como técnico de Lobos BUAP, además de Daniel Bartolotta en Veracruz, pero el camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones.

En el caso de Lobos BUAP, un nuevo proyecto se está construyendo y los aficionados han respondido con entusiasmo. Ojalá por ellos, haya seriedad por parte de los directivos no sólo para hacerlo competitivo sino para darle certidumbre, ojalá que la Universidad haya aprendido de errores pasados porque su reciente desaparición no es la primera vez que sucede: En los últimos 25 años, los Ayala encabezaron un proyecto en segunda división, luego Alberto Ventosa en Primera “A”, más tarde la propia Universidad consiguió el ascenso de segunda a Primera “A” con aquel equipo que jugaba en la Prepa Benito Juárez y que regresó al Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria para ascender al máximo circuito, descender, pagar la multa y luego dar paso al FC  Juárez. La realidad es que durante todos estos años han llegado muchas directivas y ninguna ha logrado consolidar al equipo entre la comunidad universitaria; ojalá que ahora sea la vencida y la directiva que encabeza Guillermo Aguilar pueda no sólo consolidar al equipo entre los aficionados, sino que sea un semillero para el futbol en Puebla.

Discúlpeme si no soy optimista en lo general con la nueva liga, pero aunque se trabaje bien con los jóvenes el reto está en que su juego no sea desperdiciado y sin el aval internacional será muy difícil que esos futbolistas crezcan y puedan desarrollarse. Ojalá que no sea una nueva liga para que ahora otro grupo de amigos pueda hacer negocios, ojalá haya espacio para el deporte, un tema que es cada vez más reducido en la mercantil Liga Mx que ya quitó todos los candados para la movilidad de las franquicias sin importar el cariño de las aficiones. En este caso prefiero ser como Santo Tomás y esperar al desarrollo de los acontecimientos, por lo pronto, si creo que el futbol mexicano vive una profunda crisis donde lo único que importa es entrar a la familia (ahora podríamos escribirlo en plural) para hacer buenos negocios. Por eso hoy da la impresión de que el futbol mexicano vive muy cerca de la fascinación comercial, pero muy lejos del sueño de incrementar su nivel competitivo en la parcela deportiva.

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