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Opinión | CHANCE ES CHICLE Y PEGA (OTRA VEZ)

Por Antonio ABASCAL

El Puebla de la Franja sigue con su pretemporada en Querétaro con las bajas de jugadores importantes como Nicolas Vikonis, Pablo González, Brayan Angulo y Osvaldito Martínez quienes daban el toque de calidad y entrega al equipo camotero; también dejó el barco Daniel Arreola pero en su caso siempre alternó momentos buenos con muy malos y daba la impresión de que su ciclo en la escuadra poblana había concluido desde tiempo atrás.

En contraparte el nuevo técnico, Nicolás Larcamón se llevó a varios canteranos entre los que destacan los campeones sub 17: Dylan Torres, Cristian Mares y Emilio Martínez, además de los sub 20 encabezados por Ángel Robles, Martín Lagunes, Ivo Vázquez, Alberto Herrera, Jesús Lizárraga, Diego Zago y Jared Hernández; así como con los refuerzos Clifford Aboagye, Daniel Segura y Lucas Maia, defensor central que procede del Cancún de la Liga de Expansión.

Se habla de Juan Pablo Segovia, otro defensor central como refuerzo y se sacan nombres de guardametas para cubrir la baja de Vikonis, pero la realidad es que en estos momentos el Puebla, como muchas veces en su historia reciente, es una gran incógnita que a priori luce como debilitado en relación al torneo anterior, pero la realidad indica que en este momento no se pueden adelantar juicios definitivos porque el futurismo le ha hecho mucho daño al periodismo deportivo y al propio futbol. Hoy con la parte física de la pretemporada en marcha, con pocos partidos amistosos por disputar, con la llegada de un técnico muy joven (un servidor hubiera preferido que si se iba a dar alguna oportunidad a un estratega sin experiencia en México se buscara alguno con más identidad poblana) y con tres refuerzos de los cuales uno cuenta con antecedentes en la Liga MX donde ha ofrecido algunos destellos, pero sólo eso, el otro es un joven ecuatoriano de 21 años y el brasileño Maia viene de la Liga de Expansión, no hay muchas bases para hacer un juicio definitivo sobre este Puebla de la Franja, salvo que el proyecto de la directiva cambió de la famosa continuidad al de rejuvenecer al plantel para aminorar la nómina, que de por sí era una de las menos caras.

Ahora bien no es la primera vez que esto sucede en la historia del equipo poblano. El tiempo, los grandes resultados y la personalidad de Emilio Maurer ha llevado a los aficionados camoteros a idealizar su etapa al frente del equipo y las siguientes líneas no van en el sentido de criticarlo, sino de recordar un momento específico de la Franja. Tras la campaña 90-91 donde el Puebla no pudo refrendar el título de liga tras el paso de tres técnicos Manolo Lapuente, Jorge Vieyra (qepd) y Nacho Trelles (qepd), el Puebla se quedó en semifinales tras perder con los Pumas de Miguel Mejía Barón (a la postre campeones) y ahí acabó la brillante etapa de Jorge “Mortero” Aravena, Javier Hernández, Marcelino Bernal, Arturo Álvarez, Chepo de la Torre, por mencionar a algunos. La directiva se quedó con Pablo Larios, Roberto Ruiz Esparza y Carlos Poblete, además de Francisco Ramírez quien se había recuperado de una fuerte lesión y Ángel Torres; con Poblete y Ruiz Esparza tuvieron que negociar y a lo largo del campeonato les quedaron a deber su sueldo para pagarle al resto del equipo por lo que al final les entregaron su carta para que pudieran negociar con la escuadra que más les conviniera.

Para afrontar el certamen (91-92), el Puebla trajo de regreso a Manolo Lapuente que construyó su equipo con la base de Larios, Ruiz Esparza y Poblete, con jóvenes que ya estaban en la organización como Sigifredo Mercado (tras su paso por Ángeles), Gerardo González, Salvador Reyes hijo y se contrató a jugadores cumplidores pero no caros como Antonio “Riel” Gutiérrez, Juan Carlos Chávez (que tuvo una gran campaña), el “Guayú” Galván y Francisco Rotllán, entre otros. Para completar la base extranjera, el director deportivo de la institución, Luis Enrique Fernández, trajo a tres brasileños desconocidos: Renato Porto, un mediocampista de contención, Paulo César Silva Gaucho, un extremo y José Carlos Gelinsky “Zeka”, un veterano medio creativo. Los dos primeros se adaptaron muy rápido, pero Zeka pasó casi desapercibido salvo por un gol al América en el Estadio Azteca y tras la primera vuelta causó baja para permitir la llegada de Milton Antonio Nunez, “Zico” quien se estrenó con un golazo ante el América y fue una pieza importante en el mediocampo.

Emilio Maurer ha reconocido en entrevistas que la petición de la directiva a Fernández, Lapuente y a jugadores como Ruiz Esparza y Poblete era que el equipo no descendiera; lejos de ello, el Puebla creció bajo la batuta de Lapuente, Larios tuvo una gran campaña al igual que Ruiz Esparza y Poblete,  mientras los brasileños cumplían y crecía gente como Mercado, Chávez y Reyes, de tal forma, el equipo de la Franja se metió en liguilla para eliminar a las Chivas en Cuartos, pasar por la máquina necaxista de Roberto Saporitti que ya tenía a Aguinaga y Bassay y en la final se midió al León de Vucetich en dos cerrados partidos en los que en tiempo extra se impuso el cuadro esmeralda. Nadie daba un cacahuate por ese Puebla pero llegó muy lejos y acarició el tercer campeonato.

Años más tarde, en la 94-95, el Puebla contrató a un desconocido central brasileño llamado Alexandre Pimentel que destacaba por su gran estatura (1.91 metros) y rápidamente se convirtió en el jefe de la zaga en una escuadra que dirigía Alfredo Tena y que alcanzó el repechaje para eliminar al Veracruz de Aníbal Ruiz (qepd) y medirse en dos buenos juegos al América de Mirko Jozic para perder 4-2 en el Azteca con polémica gracias a un mal arbitraje de Pascual Rebolledo; sin embargo, la campaña de Pimentel fue muy buena aunque el Puebla no pudo lograr que se quedara otra temporada y su lugar fue ocupado por el uruguayo, Richard Tavarez ya sin los mismos resultados y de clasificar a la liguilla en la 94-95, el equipo camotero terminó en último lugar en la 95-96.

Tras perder el ascenso en el ciclo 2005-2006, el Puebla parecía desahuciado, el dueño (Francisco Bernat) ya no quería seguir pero la Federación lo convenció y se quedó con un presupuesto muy limitado, apostó por el técnico de las Fuerzas Básicas, José Luis Sánchez Solá y la petición fue muy parecida a la de la 91-92, no descender, sólo que aquí de Primera “A” a Segunda División. Sánchez Solá se quedó con los canteranos, logró la contratación de Álvaro “Bola” González y de Damián “Ruso” Zamolginy como extranjeros, mientras contaba con la colaboración de Luis Enrique Fernández para cerrar la plantilla y ese equipo lejos de descender, logró primero el campeonato en el Apertura 2006 y el ascenso en la final contra Dorados en 2007.

Días antes de iniciar el Clausura 2009, José Luis Sánchez Solá usó la frase: “Chance es chicle y pega” para referirse a la llegada de Daniel Osorno al equipo poblano; el extremo tapatío tenía mucho talento pero lo había malgastado y el estratega llegó a un acuerdo con el jugador para contratarlo por día y analizar su rendimiento en el entrenamiento, luego el contrato fue semanal, luego mensual y Osorno fue el chicle que pegó para ser una pieza fundamental para ese Puebla que llegó a semifinales y que estuvo a unos segundos de eliminar a los Pumas de Ricardo Ferreti quienes, a la postre, fueron los campeones.

Son cuatro ejemplos de que el Puebla se ha tenido que reinventar muchas veces a lo largo de su historia, que ha tenido que vender a sus principales jugadores y ha realizado apuestas muy arriesgadas (hubo una que no funcionó cuando la directiva de José Abed antes de vender la franquicia a Francisco Bernat le dejó a los cinco yugoslavos previo al ciclo 1998-1999); no es la primera vez que una directiva tiene que desinflar la nómina, por lo que importa de cara al Guardianes 2021 es que una vez que se han producido los cambios reseñados, el grupo de “inteligencia deportiva” sea capaz de traer jugadores cumplidores que ayuden al equipo de la Franja. Luis Enrique Fernández siempre tuvo una gran capacidad para armar plantillas más allá del presupuesto de la directiva, ojalá Carlos Poblete le haya aprendido un poco.

Hoy no hay manera de hacer un balance del actual Puebla porque no hay bases sólidas para hacerlo, a lo largo de 2021 este espacio tratará de seguir manteniendo una línea objetiva y si este nuevo Puebla juega bien aquí lo analizaremos y si juega mal también lo diremos sin empacho pero hoy nuestra recomendación es que, si usted es aficionado camotero, no se amargue las fiestas (además ya hay muchas razones de preocupación) con el equipo de la Franja. La realidad es que sí se ve como un equipó debilitado, pero no hay muchas bases para hacer pronósticos y en este espacio no caeremos en el futurismo.

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