Deportes

ORDEN Y DESTELLOS

Por Antonio ABASCAL

8 julio, 2024 3:53 pm




La última vez que el Puebla de la Franja dejó su arco en cero fue el 31 de octubre de 2023 cuando venció al Toluca en “La Bombonera” 1-0 con el gol de Guillermo Martínez en el marco de la fecha quince del Apertura 2023, luego de ahí siguieron dos partidos más de temporada regular, los dos de liguilla frente a Tigres y los diecisiete de ese martirio que fue el Clausura 2024 para los poblanos por lo que hablamos de veintiún juegos consecutivos recibiendo gol. Si buscamos la última vez que el equipo camotero había dejado en cero a un rival en el Estadio Cuauhtémoc llegaríamos al 1 de septiembre de 2023 cuando goleó 3-0 al Tijuana la noche de la polémica por la supuesta alineación indebida; la mala racha se rompió el pasado viernes 5 de julio cuando la escuadra, ahora dirigida por José Manuel “Chepo” de la Torre se impuso 1-0 al Santos Laguna en el juego inaugural del Apertura 2024.

Fue un encuentro de baja calidad, clásico de la primera jornada, en el que el equipo de la Franja ya mostró algunos signos que se esperan pueda no sólo mantener sino mejorar a lo largo de la temporada. El nombre de José Manuel de la Torre como estratega está ligado al orden y a la disciplina, su escuadra ya enseñó esos atributos, fue de menos a más espoleado por los cambios de Jair González (el juvenil producto de la cantera de Santos) que revolucionó al equipo al ingresar por un gris Daniel Álvarez y de Alberto Herrera que le dio más dinámica al mediocampo cuando sustituyó a un Facundo Waller voluntarioso, pero sin claridad. Así con dos jóvenes, Herrera tiene veintitrés años y González veintidós, el cuadro local fue por la victoria y la consiguió tras un fildeo infantil de Ismael Govea quien cometió mano en una jugada de rutina y en lugar de ceder un tiro de esquina, regaló la pena máxima que convirtió a lo “Panenka”, Lucas Cavallini para conseguir la primera victoria poblana desde el 2 de febrero del presente año cuando se impuso 3-2 al hermano Mazatlán todavía bajo la dirección de Ricardo Carbajal.

Sin echar las campanas al vuelo, porque todavía hace falta mejorar las prestaciones para buscar una versión más pareja a lo largo del partido, este Puebla sí mostró trabajo, sí mostró una idea de bloque tanto para defender como para atacar. Línea de cuatro en el fondo con Sebastián Olmedo como central por izquierda, a pesar de ser derecho, con Emmanuel Gularte como líder de la defensa, ya que ahora sí hubo alguien que gritara, que ubicara a sus compañeros; de inmediato el central charrúa dejó en claro que su reincorporación será muy importante ya que dotará a la zona baja del líder que no tuvo en todo el ciclo 2023-2024, bajo su liderazgo un central joven como Olmedo puede crecer y levantar su nivel ya que en su primer torneo mostró condiciones aunque la campaña pasada terminó naufragando ante las dudas tácticas, propias y de sus compañeros. Ferrareis y Angulo se mantienen como los laterales por derecha e izquierda, respectivamente, pero pese a su predisposición por atacar se notaron más amarrados y sobre todo cuando iba al frente el otro se quedaba.

La media cancha estuvo a cargo de Diego de Buen, junto a Raúl Castillo y Facundo Waller, para dejar las bandas a Kevin Velasco por derecha (donde más ha rendido el colombiano) y Daniel Álvarez por izquierda, dejando como centro delantero a Lucas Cavallini, quien se nota con un mejor trabajo físico, lo que le da posibilidades de explotar su potencia. Fue un mediocampo batallador, pero poco claro, mientras que Álvarez y Velasco deberán aportar mucho más si quieren mantener la titularidad ya que no produjeron mucho, de hecho, el lado izquierdo del Puebla fue el que le abrió posibilidades a un Santos Laguna con muchos jugadores juveniles; Álvarez no regresaba para ayudar en el trabajo defensivo y eso generó una laguna que los visitantes leyeron con la incorporación de Govea lo que dio paso a las jugadas más peligrosas de los laguneros a lo largo del partido, un problema que el cuerpo técnico del Puebla supo leer y contrarrestó con el ingreso de Jair González quien con su habilidad mantuvo ocupado a Govea, evitó que se fuera al frente y además generó futbol ofensivo para la Franja.

Del otro lado, Kevin Velasco no fue productivo y deberá mejorar mucho para ser un hombre importante en el esquema de “Chepo” de la Torre ya que ni siquiera fue capaz de retar a su marcador, aunque en su zona el ingreso de Luis Arcadio García tampoco fue solución y hasta se llevó el regaño por parte del timonel luego de perder un balón que provocó una descolgada peligrosa de los visitantes; lo cierto es que la entrada de Jair González y de Alberto Herrera revolucionó al equipo y por ello cerró mejor hasta conseguir el gol de la victoria. En resumen, se notó a un equipo trabajado, una escuadra ordenada, con mayor liderazgo dentro y fuera del terreno de juego; los cambios ofrecieron destellos de un futbol más agradable, aunque todavía algunos futbolistas deberán elevar su nivel y se debe seguir esperando que, con el paso de los partidos, la idea se vaya asimilando de mejor manera para ofrecer más calidad, por lo pronto habría que valorar que fue una buena presentación porque se sumaron tres puntos, porque se dejó la portería en cero y porque algunos mostraron que pueden ser de mucha utilidad como Gularte, Jair González y Alberto Herrera, se dejó ver una escuadra que de inmediato conoce a lo que juega y que los futbolistas han entendido la idea principal de su nuevo técnico. Este Puebla no será espectacular a lo largo de la campaña, pero sí será competitivo con una figura en el banquillo que es justamente lo que necesitaba la organización: Un líder y un técnico que basa toda su idea en el orden y en la disciplina dentro y fuera de la cancha.

Para el partido ante el Necaxa que se jugará el próximo sábado 13 de julio habrá que estar al pendiente de la recuperación de Emmanuel Gularte, quien salió con algunas molestias musculares para que ingresara Efraín Orona, y que como ya se apuntó su presencia será clave en las aspiraciones del equipo a lo largo de la campaña y de Raúl Castillo quien también mostró dolencias musculares para ser sustituido por Pablo González, quien fiel a su costumbre ofreció un buen rendimiento los minutos que estuvo en la cancha. No fue un inicio brillante por el futbol desplegado, pero sí fue un buen inicio para las necesidades del Puebla, para consolidar el trabajo de la pretemporada y para que los jugadores vayan recuperando la confianza perdida tras el desastre de la pasada campaña.

Por cierto, Iván Rodríguez se mantuvo como titular en la portería poblana y volvió a realizar una atajada clave para los intereses del equipo ya que su desviada permitió mantener el cero. El guardameta hechura del Puebla ha cargado con el peso del desastre defensivo anterior cuando en varios partidos realizó atajadas meritorias que evitaron números más escandalosos, el viernes respondió a la hora buena, pero hay un dato relevante: Le llegaron menos, es decir tuvo menos trabajo debido al buen manejo grupal, no sólo defensivo sino de todo el equipo, ese será otro punto que permitirá evaluar a la nueva versión poblana: Las oportunidades que concede a los rivales, si como el viernes pasado es capaz de que no le lleguen tanto a su guardameta estará en el camino correcto, mientras que Iván Rodríguez puede crecer ya que es un arquero que cumple y regularmente hace alguna jugada meritoria, más allá del peso que ha tenido que cargar tras la salida de Antony Silva.

El partido se celebró a las 16:45 horas de un día laboral en Puebla, en medio de vacaciones para muchos estudiantes y hasta con la distracción de torneos internacionales como la Eurocopa y la Copa América. Algunos registran que un poco más de ocho mil aficionados se dieron cita en el inmueble dos veces mundialista y una olímpico para atestiguar el debut del “Chepo” de la Torre como técnico camotero. La decisión de adelantar el juego del Puebla, que cuando se dio a conocer el calendario estaba pactado para el mismo viernes para las diecinueve horas, se debió a que la televisora que transmite al equipo de la Franja tenía el duelo de Copa América entre Venezuela y Canadá, de tal manera adelantó el compromiso de Liga MX y así armó una cartelera llena de futbol, que pudo ser interesante para los telespectadores, pero complicó a los que gustan y podían ir al estadio.

Esa es una de las tantas problemáticas de nuestro balompié: Se ha convertido en un producto televisivo, artificial, en donde poco importa la lógica deportiva. ¿Por qué iniciar el torneo tan temprano antes que otras ligas (con las cuales en el discurso nos queremos equiparar), por qué se permite arrancar con los equipos incompletos, sin muchos de sus refuerzos, por qué se aceleran las pretemporadas y por qué las primeras fechas están llenas de partidos de bajo nivel? Porque el aficionado que paga su boleto y acude al estadio no importa, por más que en el discurso oficial se hable y ponga como punto primordial, “la experiencia del aficionado”, lo que importa es tener un producto que llene dos horas de pantalla, que sea susceptible de ser comercializado, si el partido es bueno, malo o regular, es lo de menos, “doña tele” ya llenó su tiempo de pantalla y además sacó una buena tajada por la gran cantidad de anuncios que tienen a lo largo de la transmisión.

Ese es el futbol mexicano, la calidad importa poco, la preparación menos, las planeaciones se pueden ajustar a lo que dicta el mercado televisivo, pese a que los equipos no están completos y faltan refuerzos, al aficionado que va al estadio se le cobra el costo total cuando en realidad está acudiendo a un espectáculo en el que no estarán algunos solistas importantes. Lo único que verdaderamente les interesa es tener algo en su pantalla, desde ahí inician los problemas del futbol mexicano, desde ahí empieza una siembra en mala tierra que obviamente producirá una cosecha pobre: La selección nacional está en crisis porque cada decisión de los dueños de los equipos ha ido encaminada a fortalecer el negocio, a ver al futbol como un producto esencial para la pantalla, sin atender a la calidad del espectáculo, cada decisión que va hacia la parte comercial ha sumado para que el futbol mexicano se estanque, la selección es producto del futbol que se ofrece cada semana y, al verse sólo como un negocio, el cuadro tricolor es un producto lucrativo que arrastra anunciantes pero que ha perdido calidad en la cancha, tal y como sucede en la Liga Mx, donde los equipos también han perdido identidad a tal grado que Santos cambia de uniforme, de colores y hasta del sentido de las rayas: Estamos ante un producto artificial, cada vez con menos ligas de identidad, pero que semana a semana cumple al generar transmisiones llenas de anunciantes. La Liga MX ya no es un producto deportivo, es un producto mediático, vacío, sin cuidado por el aficionado que acude a los estadios y lo mismo sucede con la selección nacional tanto que juega más en un país que no es el suyo, pero ahí la Federación gana en dólares.





Artículos Relacionados

Back to top button