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Club Puebla: perder ya no es lo peor

La goleada ante Chivas confirma que el problema de la Franja no es el marcador, sino la falta de un proyecto sólido

Por Jorge Lepe
18 abril, 2026 11:22 pm

Perder 5-0 debería doler. Debería provocar enojo, crisis, reacción. Pero en el caso del Club Puebla, lo verdaderamente preocupante es que ya no genera sorpresa alguna.

La goleada ante el Club Deportivo Guadalajara no fue un accidente ni una mala noche. Fue la confirmación de una realidad que se viene arrastrando desde hace tiempo: un equipo superado desde lo futbolístico, desde lo anímico y, sobre todo, desde lo estructural.

Porque sí, el marcador es escandaloso, pero el contexto brinda la respuesta.

Mientras el “Rebaño Sagrado” lidera el torneo, suma más de 30 puntos y presume uno de los ataques más productivos del campeonato, la Franja llega a estos encuentros desde el fondo de la tabla, con apenas 13 unidades y números que evidencian su fragilidad: bajo rendimiento, poca producción ofensiva y una constante sensación de inferioridad ante rivales de mayor jerarquía.

Porque si algo ha dejado claro esta temporada, es que el problema del Club Puebla no pasa por el rival en turno, sino por sus propias limitaciones.

El conjunto camotero carece de solidez defensiva, pero también de ideas al frente. Genera poco y concede demasiado. Es un equipo que rara vez logra imponer condiciones y que, cuando recibe el primer golpe, suele desmoronarse con facilidad.

Más allá de nombres o esquemas, lo que se percibe es un plantel sin identidad. Un plantel que cambia torneo tras torneo, sin una base clara, sin continuidad y sin una idea de juego que realmente se sostenga en el tiempo.

Y eso termina pesando.

Porque en la Liga MX no solo se compite con talento, sino con proyectos. Y la Franja, desde hace varios torneos, parece no tener uno definido.

Los resultados no son casualidad; son consecuencia.

Consecuencia de la falta de estabilidad, de la poca planeación y de una inercia negativa que se ha vuelto costumbre. Hoy, perder ya no es noticia: es rutina.

Y ese es el verdadero problema.

Porque cuando la derrota deja de doler, también deja de exigir. Y cuando un equipo deja de exigirse, lo que está en juego no es solo un marcador, sino su propia identidad.

Hoy, el cuadro poblano no solo está lejos de los primeros planos; está atrapado en un ciclo que se repite cada torneo. Y mientras eso no cambie, ningún resultado será realmente distinto.

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