Estado

Amor a Puebla

Desde el inicio percibí a un gobernador cómodo, tranquilo y seguro.

Leonardo Torixa Cervantes
18 mayo, 2026 7:42 pm

Hay detalles que parecen menores, pero en política y en el servicio público suelen decir mucho más de una persona que un discurso entero. Este lunes, el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, volvió a demostrar uno de los rasgos que lo ha caracterizado a lo largo de su trayectoria: la disciplina.

La entrevista estaba programada para las 6:15 de la mañana. Sin embargo, fiel a su estilo, llegó tres minutos antes de las seis. En los medios de comunicación —y particularmente en la radio y la televisión— la puntualidad siempre se agradece. Ese tiempo previo permitió saludarlo, intercambiar algunos puntos de vista y preparar la conversación que minutos más tarde sostendríamos al aire.

La charla comenzó en tiempo y forma. Desde el inicio percibí a un gobernador cómodo, tranquilo y seguro. Pero hubo algo que llamó especialmente mi atención: la pasión con la que habló de su trabajo y del proyecto que encabeza para transformar Puebla.

No era la primera vez que lo entrevistaba. Como reportero me tocó conocerlo en distintas etapas de su carrera pública: en la vida partidista, como legislador, senador y ahora como titular del Ejecutivo estatal. Sin embargo, jamás lo había visto hablar con la intensidad y el entusiasmo con los que hoy lo hizo.

Y quizá eso tenga una explicación clara. Alejandro Armenta es administrador público antes que político. Esa formación le ha permitido entender el gobierno desde la planeación, la ejecución y los resultados. Por eso, cuando habla de infraestructura o de recuperación urbana, lo hace con conocimiento, pero también con emoción.

Basta escuchar el proyecto de rehabilitación de vialidades que impulsa actualmente. Honestamente, nunca me había tocado observar en Puebla un plan tan ambicioso para recuperar calles y avenidas. Con el respaldo de Pemex y mediante los llamados trenes de pavimentación, el gobierno estatal habrá intervenido durante 2025 alrededor de cinco mil calles. Para 2026, la meta es todavía mayor: relaminar otras 28 mil.

Se trata de una cifra inédita para Puebla y su zona conurbada.

Más allá de los números o de las metas gubernamentales, lo que esta mañana dejó la entrevista fue la impresión de observar a un gobernador fuerte, decidido y convencido de lo que está haciendo. Un mandatario que transmite energía, carácter y muchas ganas de trabajar por un estado que evidentemente ama.

Porque a veces los eslóganes gubernamentales se quedan únicamente en frases publicitarias. Pero en esta ocasión, al menos desde lo que pude observar durante la conversación, ese amor por Puebla parece genuino.

Enhorabuena, gobernador.

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