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Opinión | CONFUSIÓN Y FALTA DE EXIGENCIA

Antonio Abascal


Ocho derrotas en 14 partidos para sostenerse con alfileres en la nueva liguilla del futbol mexicano, esa que tanto se ha comentado fomenta la mediocridad y que al ver equipos como el Puebla se tiene el mejor ejemplo, un nuevo descalabro en Monterrey ante unos Rayados que dosificaron la marcha y que sobrellevaron las acciones en el segundo lapso permitieron que el técnico Juan Reynoso volviera a ofrecer un discurso sin contacto con la realidad.

Ocho partidos sin ganar, siete de ellos sin anotar gol y sin aprovechar la visita de uno de los coleros como las Centellas del Necaxa es el frío balance del Puebla Femenil, cuyo técnico Jorge Gómez, ahora ya no pretextó la falta de experiencia de sus jugadoras, sino una baja de juego individual que pudo ser causada por el tiempo de inactividad por la pandemia como si Querétaro, Atlas y Pumas, entre otros, no hubieran sufrido la misma inactividad lo que demuestra la falta de autocrítica de los técnicos camoteros.

Y eso es precisamente el verdadero mal de las escuadras poblanas. La directiva confundió continuidad con continuismo y al defender ese discurso para mantener a los técnicos y cuidar que no hubiera tantos movimientos de jugadores como realizaban las anteriores directivas camoteras terminó por armar escuadras sin la mínima exigencia donde bastan chispazos para mantenerse en el equipo: Alejandro Chumacero sigue viviendo de su primer torneo en México, dicen que Omar Fernández ha vivido su mejor torneo con el Puebla, pero en realidad no ha dejado de ser ese futbolista que aparece muy de vez en cuando para desaparecer a la hora buena aunque esas fulgurantes apariciones lo han mantenido en el equipo, Christian Tabó un futbolista que ofrece un destello para apagarse en varios juegos pero así ha portado el gafete de capitán, y eso sólo son algunos nombres de jugadores irregulares que se han quedado con la Franja ante la falta de una mayor exigencia.

Si a la irregularidad de los futbolistas agregamos las cuestiones estratégicas nos daremos cuenta de la profunda problemática del equipo. Juan Reynoso dejó de creer en su propio proyecto, quiso cambiar el estilo del Puebla en pleno desarrollo del torneo y, pese a que el discurso oficial diga que la Franja ataca mejor, la realidad es que hoy el equipo poblano no sabe a lo que juega, ni ataca ni defiende bien y el desplome es muy grave ya que de los 14 puntos que se tienen acumulados, siete se dieron en las primeras tres fechas, es decir de los últimos 33 puntos en disputa el Puebla sólo ha ganado 7. En cualquier equipo esos números serían suficientes para dar un golpe de timón, pero en esta versión de la Franja puede más mantener un proyecto (que insisto hasta el propio técnico dejó de creer en él) y para ello las frases más repetidas son que el equipo depende de sí mismo para clasificar, ya que sigue en línea de calificación, que no juega mal y que los “malvados” árbitros han perjudicado al equipo, una frase que ha conseguido confundir a un sector de la afición pero que en realidad tampoco es la causa principal del bajón ya que los árbitros se han equivocado menos de lo que lo han hecho los jugadores y el técnico camotero.

Los árbitros no tienen la culpa de las dudas de Juan Reynoso que han llevado a presentar cambios constantes en donde lo que prima es la improvisación: Tras recibir el tempranero gol en Monterrey, el técnico peruano modificó a línea de cinco para colocar a George Corral por izquierda cuando rinde más por derecha, bajar a Pablo González como carrilero por derecha cuando en múltiples ocasiones ha quedado demostrado que el canterano sufre en esa posición y colocó a Brayan Angulo como tercer central junto a Perg y Arreola. El resultado fue que tuvo más la pelota ya que Monterrey bajó las revoluciones  pero cuando quiso organizó una jugada por la parcela derecha de la defensiva poblana que terminó en el gol de Loba ante la mirada de los centrales; es decir, el técnico desde hace varias semanas parece que está en pretemporada tratando de encontrar soluciones aunque eso signifique inventar parados y posiciones, sin sacar conclusiones como una tan clara: Pablo González no es carrilero por derecha y ayuda más en el trabajo de mediocampo.

Oscar Mejía es un árbitro malito pero el sábado se equivocó menos que el Puebla, regaló el penal a los Camoteros con el que Ormeño regresó a la senda goleadora y no expulsó a Christian Tabó por su intento de agresión a César Montes lo que habla, otra vez, de que el futbolista uruguayo no es un jugador que pueda ser el hombre que tire del carro en la Franja. Pero lo peor es escuchar las ruedas de prensa donde se demuestra que la autocrítica parece estar prohibida en la institución ya que sólo Carlos Poblete hace unas semanas mostró esa faceta y dejó muy en claro que había que buscar el boleto entre los mejores ocho, una posibilidad que se ha esfumado ya que ahora sólo queda mantener el boleto ya que Necaxa (que vivió varias semanas en el último lugar de la tabla) ya supera a los Camoteros en el puesto once, Puebla está en el doce pero empatado y con mejor diferencia de goles está por arriba de Juárez y Tijuana, mientras que tiene un punto más que el Atlas y Mazatlán, dos más que Querétaro y tres más que el colero San Luis. El Puebla cierra con dos juegos en casa ante León y San Luis y en la fecha 16 visitará al Atlas en un duelo directo; Juárez visitará a Tigres, pero luego tiene dos juegos seguidos como local frente a Querétaro y América, mientras que Tijuana visita a Toluca, recibe a Pachuca y cierra en casa de los Gallos Blancos. Atlas visitará al América, recibirá al Puebla y viajará a Monterrey para enfrentar a Tigres; finalmente Mazatlán viajará a San Luis, luego le hará los honores al Monterrey y cerrará en casa de Santos.

Hay que ser fríos y admitir que pase lo que pase este torneo del Puebla ya es un fracaso porque nuevamente fue incapaz de colocarse entre los ocho mejores del torneo, porque mínimo habrá perdido la mitad de los juegos que disputará, porque se ha complicado la vida en la tabla de cociente de cara a evitar la multa (situación que definirá en mayo próximo) y porque la directiva sigue sin entender que una cosa es la continuidad y otra la falta de exigencia. Hoy el Puebla es el paraíso de los jugadores mediocres, ya no sufren por falta de pago, tienen su salario, ofrecen algún chispazo que ilusiona a la afición y se quedan varios torneos sin crecer, pero dando ese destello que les da la posibilidad de mantenerse en el equipo, mientras el discurso fija como objetivo clasificar a la liguilla como si fuera la tierra prometida y no hubiera nada más. Ese es el ciclo camotero, que ya urge romper, la continuidad no existe porque el propio técnico dejó de creer en lo que había construido y ahora vive de la improvisación.

Con el Puebla femenil sucede lo mismo. El equipo hoy ya no juega bien, es decir, durante varios meses la justificación ante la falta de gol y de victorias en Puebla al arrancar 2020 fue que el equipo tenía una idea de juego y que ofrecía buen futbol, pero eso este torneo se ha esfumado, la estadística es muy clara con la mala racha: Ocho juegos sin ganar, cuatro derrotas y cuatro empates, no anota desde el pasado 21 de septiembre, y la posibilidad de clasificar prácticamente se ha esfumado. Otra idea que ha permeado es que en la Liga Mx femenil hay cuatro potencias contra las cuales no se puede competir: Tigres, Monterrey, Chivas y América,  pero Atlas ya se metió entre ellos y está en el tercer lugar de la tabla; pero sobre todo, Pumas y Querétaro que eran equipos que quedaban por debajo del Puebla han crecido y están cerca de meterse a la liguilla.

Esta falta de crecimiento, la ausencia de autocrítica, el estancamiento de jugadoras talentosas no corresponde a la “falta de experiencia” o la inactividad que también sufrieron los otros equipos. Es otra muestra de la falta de exigencia en el club porque los números y las sensaciones ya no pueden sostener a Jorge Gómez.

En este espacio siempre hemos pensado que la continuidad es el camino más corto para tener éxito, también se destacó el trabajo de Juan Reynoso cuando encontró un estilo, pero hoy las dudas del peruano han enterrado ese estilo y ya no hay forma de sostenerlo; con las damas, tampoco hay manera de mantener un proyecto que en lugar de crecer va en picada, no es posible ver a jugadoras talentosas sin crecimiento en los últimos torneos, no es posible que se pongan nuevos pretextos cada semana. Un golpe de timón es necesario para recuperar lo que todo equipo deportivo debe tener: Exigencia.

 

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